Unos investigadores de Holanda, acaban de encontrar un remedio ideal para los cubanos que no viven en Cuba y sí tienen memoria. "La memoria sigue intacta, pero la intensidad emocional de la misma ha menguado", es el Borralotodonegativodolorosopostraumático. ¡Coñó!
No digo "yes" porque todavía no lo he probado...
Todos los días, frente a mí un ciprés en vez de la mata de naranjas o cuando llego al super y veo el dibujo de un toro y cómo se nombran los cortes de carne. Cuando el teléfono no suena en días y si lo hace no será la voz de mi familia. Y saludo muy educada a mis vecinos, pero ni sé cómo se llaman. Y digo por favor y gracias, convencida del cliché. En esos instantes que uno abre el periódico y se encuentra con el récord negro de mil ejecuciones y arde con malas noticias. O cuando necesitas un silencioso piropo, acompañado con la mirada del cubano que desviste y acaricia siempre, pero es sustituido por el grupo de tipos hablando de futbol. O si veo a los niños atentos al videojuego, olvidados de que tienen padres y estos queriendo sacudirse la paternidad. Recuerdo Cuba y entonces...
Se me revuelve, yo no tengo ni a un primo del lado de acá. Tampoco me quedé, bueno me quedé dos veces: la primera porque me declararon disidente: Fue un error, chica. Alguien con influencias te quiso perjudicar. Y entonces, años después sí me quedé, llené todos los formularios del gobierno cubano para acceder al amor y mira que intenté huirle al chile...
Recuerdo Cuba y entonces...la primera visita a la Plaza de la Revolución con siete años y me pongo a vender periódicos ayudando a uno que pasó y mis vecinos ríen, nos divertimos, aún se recuerda en el barrio mi manera de sobrellevar un discurso tan largo. El día que di mi primer beso en una escuela al campo, William con su guitarra y su voz. Las letrinas, los gorgojos, la sensación de encarcelada. Y el Preuniversitario con su Dibujo Técnico y aquel profesor de Literatura con quien luego me desquité. El museo donde me ponía los rolos, libérrima, dueñas mis amigas y yo de todo lugar. La carrera y Tarará donde se me hizo eterno un muchacho que apenas se enteró. Amanecer sobre una guagua. Legrado. Avalanchas con los años: la maleta de palo, el hambre, los callos y ampollas en las manos, los cujes de tabaco, las guatacas, los pases cada quince días, las fugas, los regaños, las posadas y la peste, el vecino muerto en altamar, el tío que se quería ir por el Mariel y se quedó. Las verjovinas, el Pabellón Cuba, el malecón. Los viajes a la plaza, anotarse en la lista del CDR, el gentío me aterraba. Llegar a la Habana e irnos a pistear, cuadrar, conocer gente. No sé por qué a tantos les duele asimilar estos paseos, la mayoría no oía el discurso pero se divertía cantidad.
Y en cada visita a mis padres, el revoltijo de recuerdos, el golpe en la cara de quienes te quieren y de quienes quieren. De quienes se han ido por muerte y de quienes se han ido por...
Los problemas más grandes, los propios más viejos, los amigos en Cuba encubando negocios "por detrás" y uno llega desde el aeropuerto con una carga de espantos, allí te los echan a andar y te entregan a la familia realmente atemorizado. Luego, enfréntate al país de los recuerdos y sentirás culpa por cada bistec, por cada trapo, cada pequeño privilegio te hará desear una de esas pastillitas holandesas.
Eso es allá, pero acá también las necesito y si no resulta quisiera me diera el remedio, alguno de esos cubanos sin nostalgia, con olvidos, plenos en su bienestar, va y consigo olvidarme de abuelo en Cuba, con 92 años, que aún siembra frijol para olvidar, pero hace mucho que no recuerda el verdadero sabor de la carne. Va y logro acallar las preguntas de mis niñas, en México, cuando subimos los vidrios en cada vuelta a la manzana. O las tranquilizo si demora su papá.
Los holandeses aún tienen sus reservas porque lo que somos está relacionado con nuestros recuerdos, pero por favor, algún cubano, páseme la pócima, desinteresada, sin reservas...
Una vez me dijeron: El verdadero paraíso, en Cayo Coco...
Me da lo mismo, quizás con la pildoraborratodo me sienta bien hasta en Iraq.