La abuela se ha convertido en isla. Absorta en el universo sin razón, lo mismo toma el café con chicharo, que ve en la soya un bistec. Cumple 85 años, con el donaire de las mujeres bellas.Demencia senil fue el diagnóstico, pero yo sé que no. La abuela decidió enloquecer una tarde de incontinencia urinaria y lagos crecidos, en el medio del comedor: ¡Qué coño es esto, mami!
Imposible gastar lo poco en pañales para adultos. Lo peor vino después cuando la abuela puso islas a flotar. La hija olvidada de su rancia estirpe enfureció. El último alarido no alcanzó a terminarlo porque la abuela recuperando su esplendor, la zarandeó por el brazo:
- ¡En mi casa me meo donde me da la gana!
Hoy, el abuelo le sirve de isla de la juventud. La baña, mientras ella se protege arisca. Tiene paciencia con raíces de 93 años si ella le desconoce o ignora y la viste de piropos cuando se quiere ir:
-¡Pucha!¿adónde vas? Muchacha que te van a robar...
Entonces, ella regresa. Es cuando él la ve poblada de palmeras, con un filito azul rematándole el perfil. Siempre la misma respuesta:
- Te lo dije hace años, que nos fuéramos. ¿Y ahora cómo? si te me has puesto tan viejo...
0 comments:
Post a Comment